|
|
| |
| Artículos
sobre Misiones |
|
|
Marruecos: Pan y Sangre
por Marcos Schultz
El rey de Marruecos dice ser descendiente de Mahoma. Me he dado cuenta que está muy de moda ser descendiente de Mahoma. No tengo la menor idea de cómo los árabes saben que son descendientes de un hombre que murió hace casi 14 siglos. Son buenos para contar, me imagino. Pero a cada rato escucho de hombres que dicen ser “descendientes de Mahoma”, según ellos. Se enojan con nosotros, los cristianos, porque decimos que somos hijos de Dios. “¡Dios no puede tener hijos!” insisten ellos. Bueno, Mahoma sí pudo, al parecer, o ¡nunca hubiera alcanzado tener tantos descendientes!
Pero, regresando a la plática, Marruecos es una tierra hermosa. Tiene una cierta atracción para el mexicano. Hay un vínculo, un nexo, entre el mexicano y el árabe. Sin embargo, no todos los marroquíes son árabes. Los nativos beréberes son
rifeños, no árabes. Ellos creen que los rifeños rifan, no los árabes. Pero otra vez me desvié de mi plática….
Los marroquíes tienen la tradición de que cuando entra un nuevo rey al poder, él perdona a algunos reos. Cuando el Rey Hassan subió al trono, liberó a 8 mil presos, y a otros 3 millones les redujo su sentencia o perdonó sus deudas.
¡Guaú! ¡Al parecer los marroquíes son medio malos para pagar sus deudas!
Pero algo interesante de los marroquíes es cómo viven en paz con sus vecinos judíos. Hay judíos dispersos en tantos países. Este fue el resultado de su misma desobediencia. Dios les advirtió que se alivianaran o Él los dispersaría. No se alivianaron. Él los dispersó. En casi todas partes donde viven los judíos son menospreciados y perseguidos. Dios les advirtió que no les iba a ir muy bien en ningún lugar adonde fueran dispersos. Algo de Dios: El no miente. Algo de Dios: el sí cumple. Algo de los hijos de Dios, deben obedecer.
Pero los marroquíes han sido la excepción a la norma en cuanto a los judíos. Cuando Hitler horneaba a los judíos, el rey de Marruecos los protegía. Cuando el Papa de Roma los condenaba en el tiempo de la Inquisición, los judíos de Europa hallaban refugio en Marruecos.
En Marruecos, el octavo día de las fiestas de la Pascua Judía es un tiempo único para celebrar el festival de
Memouna, es cuando los árabes proveen pan recién hecho a sus vecinos judíos para que rompan el ayuno pascual. El gesto es retribuido cuando los judíos se alínean en las calles de las ciudades de Marruecos para donar sangre durante el Ramadán, cuando sus vecinos árabes musulmanes no pueden contribuir con ella.
Pero todo esto, aunque bonito, no llega a ningún gran fin. No llega a ningún fin eterno. Pueden hacer pan y donar sangre, pero tanto los unos como los otros necesitan saber de aquel Pan de Vida que donó sangre para una paz verdadera. Una paz interna y una paz eterna.
Los árabes marroquíes conviven en paz con sus vecinos judíos. Y los cristianos, ¿qué hacemos? No mucho. No bastante. Porque los dejamos en las tinieblas, presos y endeudados, a todos los 8 millones, más los 8 mil, más todos los demás.
Algo de los hijos de Dios, deben obedecer. Algo de los hijos de Dios, deben alivianarse. Algo de Dios: El ha dicho “Ve, vayan, id, go… a todas las naciones.” Ve a Marruecos, dales la paz verdadera. La paz que rifa de verdad.
|
|
|