Viajes misioneros a corto plazo entre grupos indígenas: Consideraciones importantes

Conforme va creciendo la visión misionera de la iglesia evangélica mexicana, se está volviendo cada vez más popular la realización de viajes misioneros a corto plazo a comunidades indígenas dentro del país. ¿Por qué? Por un lado, porque proveen una experiencia de alto impacto, a bajo costo, sin la complicación de necesitar ni pasaporte ni visa, que sirve para ampliar la visión misionera de los participantes. Y por otro lado, porque hay más conciencia de que tenemos la responsabilidad bíblica de llevar el evangelio más allá de nuestro propio grupo cultural. A pesar de estos aspectos positivos, hay algunas consideraciones importantes que se deben de tomar en cuenta antes de emprender un viaje de este tipo.

EXPECTATIVAS REALISTAS

Aunque el grupo a corto plazo va con el deseo de compartir el amor de Cristo con los indígenas, es importante reconocer que el trabajo de alcanzar a un grupo indígena con el evangelio requiere años de ardua labor. Aunque se puede hacer una contribución positiva, particularmente cuando esté vinculado con un esfuerzo serio a largo plazo, no hay que ilusionarse pensando que se va a lograr algo de mayor transcendencia en unos cuantos días o semanas, sin haber adquirido un conocimiento profundo de la cultura y la lengua nativa y sin contar con tiempo para establecer relaciones con la gente. La realidad es que el mayor beneficio será para los del grupo visitante: se intensificará su visión para la obra misionera transcultural, serán desafiados en su caminar con Cristo, y recibirán más carga por la intercesión.

PELIGROS REALES

Se debe de entender que visitar a un grupo indígena puede implicar riesgos fuertes en varios sentidos.

PARA LOS DEL GRUPO A CORTO PLAZO:

En muchas zonas indígenas existen peligros provocados por animales e insectos ponzoñosos, los ríos, la montaña y la lejanía de centros de atención médica. Además, en muchos pueblos indígenas la situación social es sumamente delicada, y los visitantes se pueden estar en gran peligro al no seguir el protocolo adecuado. Algunos grupos a corto plazo, a pesar de sus buenas intenciones, han sido corridos de pueblos indígenas por los habitantes, en algunos casos aun temiendo por su vida, por no haber conseguido previamente el permiso necesario de las autoridades locales pertinentes. Y como ya es de conocimiento común, existen grupos rebeldes armados en regiones indígenas en varios estados de la república.

PARA LOS CREYENTES INDÍGENAS:

Si ya hay creyentes indígenas en el grupo que se está visitando, se podría ponerlos en gran riesgo al cometer ciertos errores culturales. No sería una exageración decir que existe el potencial que sean perseguidos _ con multas, encarcelamiento, expulsiones, o aún la muerte _ por culpa del grupo visitante.

PARA LA OBRA EN ESA ETNIA:

Al cometer este tipo de error el grupo a corto plazo, [sea en cuestiones culturales, sociales, políticas o de normas locales], potencialmente puede echar a perder el trabajo de muchos años de otros obreros cristianos, cerrando puertas que con mucho trabajo se estaban abriendo, y tal vez “vacunando” la gente contra futuras acciones para alcanzarlos. Un riesgo sutil pero real es que si se utiliza el español durante la visita puede comunicar, inconscientemente, que el español es el idioma “correcto” para practicar el cristianismo evangélico, y para hablar con Dios. Preferentemente deben de utilizar intérpretes para que la gente oiga todo claramente en su lengua materna. Muchas veces, cuando se realizan estos viajes a corto plazo, como los participantes no hablan el idioma indígena y van a estar pocos días, quieren hacer algo práctico para demostrar el amor de Dios. Entonces llevan ropa, o comida, o medicina, por ejemplo, para regalar a la gente indígena. Esto puede estar muy bien, pero muy fácilmente, sin querer y sin que se den cuenta los visitantes, puede estar creando una mentalidad de dependencia. En muchos casos tal dependencia ha llegado a ser una barrera para el avance del evangelio entre el grupo étnico. La gente puede acostumbrarse a la generosidad de los visitantes, ateniéndose a que gente de afuera les suplan ciertas necesidades que ellos mismos pueden y deben de suplir. El día que se acabe la ayuda material se puede ver una gran disminución en el supuesto interés espiritual. El peligro de crear una dependencia malsana aumenta cuando múltiples grupos visitan al mismo grupo étnico sin buena coordinación entre sí.

INVESTIGACIÓN ANTICIPADA

Es importante invertir algo de tiempo en la investigación sobre la etnia antes de planear un viaje. COMIMEX ya tiene recopilada bastante información sobre el estado de la evangelización de los diferentes grupos étnicos, y tiene contacto con diversas agencias misioneras que pueden proporcionar datos más actualizados en casos específicos. Algunos grupos se han lanzado a realizar viajes evangelísticos a pueblos indígenas sin hacer investigación de antemano. Muchas etnias indígenas ya han sido alcanzados _ es decir, tienen un movimiento plantador de iglesias en marcha, y realmente no necesitan nuestra ayuda. [Aunque sí pudiera ser valiosa una visita con tales grupos por el convivio transcultural.] De hecho en algunas etnias de México la penetración del evangelio ha sido mayor que en la cultura nacional. Infórmese primero.

ALGUNAS SUGERENCIAS

• No se lance sola su iglesia a emprender un viaje así. Busque alguna agencia misionera u otra organización con experiencia que ya está ministrando entre grupos indígenas a través de la cual se puede realizar el viaje. De preferencia que no sea una agencia que se dedica únicamente a viajes a corto plazo, sino una que también tenga un serio interés a largo plazo en trabajar entre esa etnia.

• Escojan con mucho cuidado los miembros del equipo. Que sean personas con suficiente madurez, tanto social como espiritual, para entender la seriedad del asunto, que sepan sujetarse a los encargados del viaje y que vayan con una disposición para aprender primeramente. Busquen involucrar a personas con disposición para trabajar y con oficios o profesiones que pueden ser de utilidad, como médicos, dentistas, agrónomos, veterinarios, albañiles, etc.

• Den al grupo orientación para prepararlos para lo que van a experimentar en el viaje. La agencia misionera debe de poder ayudarles en esto. – Acuerdense que los que han dominado a los indígenas durante siglos han sido hispanohablantes. Por consiguiente deben de hacer un esfuerzo extra para demostrar un amor sincero y una actitud servicial, para que no caigan en el estereotipo de que los mestizos solo quieren dominarlos y explotarlos.

• Sujétense a las indicaciones del personal de la agencia misionera y de los líderes indígenas. Nuestras primeras impresiones en un contexto transcultural muchas veces son equivocadas _ hay que confiar en las personas que tienen ya amplia experiencia entre la etnia. Sirvan de las maneras que ellos indiquen que puedan ser de utilidad. – En la emoción del viaje es fácil prometer otra visita, el envío de recursos u otra ayuda. Es mejor no prometer nada y después darles la sorpresa que prometer y luego quedar tachados de “mentirosos” por no haber cumplido.

• Oren mucho. Que Dios obre en el corazón de cada participante, que Dios proteja tanto al grupo como a los creyente indígenas, que la visita pueda ser de bendición para la etnia, que Dios levante los obreros necesarios para la obra a largo plazo, etc. – Como latinos pueden pensar que van a visitar a “sus” indígenas, menospreciando las diferencias culturales tan extremas. ¡Es probable que se sientan tan extranjeros en el pueblo indígena como un verdadero extranjero! – Después de haber realizado el viaje es importante reunirse como grupo nuevamente para reflexionar sobre las experiencias vividas. Hay que evitar: – enorgullecerse por haber servido a Dios de esta manera – amargarse por la relativa complacencia de otros en la iglesia – deprimirse por las fuertes experiencias que tuvo, o – conformarse pensando que “ya hice mi parte en las misiones y ahora puedo seguir con mi vida” mientras Dios tal vez quiera que esto sea no más el inicio. Es importante asimilar sanamente lo ocurrido en el viaje a la etnia indígena.

CONCLUSIÓN

Se puede ver que realizar un viaje misionero a corto plazo entre una etnia indígena no es algo para tomar a la ligera. A pesar de sus riesgos si se organiza adecuadamente puede ser de mucha bendición, tanto para los integrantes del equipo como para el grupo indígena. Algunas agencias misioneras están utilizando tales viajes exitosamente como una parte integral de un plan más amplio para alcanzar a las etnias con el evangelio.

por Allan Lee B. Departamento de Principios y Modelos Misionológicos de COMIMEX